Publicado: 25 de Mayo de 2018

Dos hijas, cuatro hermanos, seis sobrinos, un cuñado, un yerno… pero también la suegra de una hermana, un hermano del yerno o una vecina... así hasta 22 personas. La encargada de equipo en la Unidad de Limpieza de la Universidad de Sevilla María Luisa Díaz ha enchufado en el servicio que ella supervisa y que desde 2005 presta como contrata la firma Ferroser (del grupo Ferrovial) a más de una veintena de familiares y amigos entre fijos y eventuales. Mientras la institución pública, los sindicatos y la empresa reconocen con rubor este caso de nepotismo que se repite al menos desde 1994, la protagonista defiende que su costumbre es legal y no ve incompatibilidad o dilema ético alguno

Junto a los enchufados con primer y segundo grado de parentesco hay una hermana de un cuñado, una prima del yerno o la exnuera de una hermana de Díaz. Ferroser gestiona una plantilla de 300 profesionales de la limpieza, de los cuales 22 (el 7,3%) tienen vínculos familiares o de amistad con Díaz. Esta evalúa la calidad del servicio prestado por Ferroser junto a otros tres responsables de la Unidad de Limpieza de la universidad hispalense. Los cuatro comprueban que las aulas de todas las facultades y el Rectorado están limpias y que Ferroser cumple el convenio.

A pesar del conflicto de intereses, Díaz replica que es legal pedirle a la empresa que contrate a familiares mientras vigila si cumple sus funciones. “Aquí hay muchos hijos de y en cualquier Administración pública hay familias (…) ¿Incompatibilidad? No veo ningún problema y no tengo nada que ocultar porque los apellidos no se pueden camuflar. Los que están, están ¿Es que no tienen mis familiares derecho a trabajar en la empresa privada?”.

Con desparpajo, la responsable alega que el nepotismo en la universidad está a la orden del día: “Todo el mundo conoce mi caso porque llevo desde 1987 en la universidad. En la plantilla hay familiares que no son de María Luisa Díaz. En cualquier facultad, el que no tiene un hijo tiene una hermana o un sobrino”. Y explica cómo el contacto con la contrata [Ferroser] es fluido y justifica que esta “puede contratar a quien le da la gana”: “Cuando hay necesidades, nosotros mismos hablamos muchas veces con la empresa porque les hace falta a las criaturas”.